Los problemas financieros pueden llegar a comprometer la estabilidad de cualquier empresa hasta el punto de hacer que aparezca en el horizonte el fantasma del temido Concurso de Acreedores. Sin embargo, existe un recurso crucial para afrontar estas dificultades antes de llegar a él, una herramienta legal que permite a las compañías en crisis reestructurar sus deudas y negociar con los acreedores en un entorno protegido. Este mecanismo ofrece un respiro para evitar la entrada en un concurso de acreedores más restrictivo. Éstas son las claves del proceso.
¿Qué es el Preconcurso?
El preconcurso es una disposición legal que otorga a las empresas un período de cuatro meses para organizar sus finanzas y buscar acuerdos con los acreedores. José Miguel Peñas de Pablo, CEO de Servicios Reunidos Peñas (SRP), describe este período como «una ventana crítica para las empresas en la que tienen la posibilidad de reestructurar sus deudas antes de enfrentarse a un concurso de acreedores obligatorio».
Aspectos a tener en cuenta
La gestión de una situación de insolvencia requiere considerar varios aspectos críticos para evitar consecuencias legales y financieras graves. Primordialmente, es importante saber que una empresa en esta situación tiene la obligación de solicitar su declaración de concurso dentro de un plazo de dos meses desde el momento en que conoce, o debería haber conocido, su estado de insolvencia.
“Si la empresa no inicia el proceso de concurso cuando es debido, se expone a ser declarada en concurso necesario a petición de un acreedor, lo que puede implicar la pérdida del control sobre la administración de su patrimonio”, explica Peñas de Pablo. Además, el administrador de una empresa que no solicite el concurso estando en la obligación de hacerlo, puede terminar siendo personalmente responsable de las deudas de la empresa o ser inhabilitado para administrar otras empresas por periodos de hasta 15 años. “El preconcurso es la herramienta ideal para retrasar todos estos riesgos”.
Impacto de la Solicitud de Preconcurso
La solicitud de preconcurso activa protecciones legales importantes para la empresa. Durante los cuatro meses siguientes a la solicitud, se paralizan acciones legales que podrían provocar la pérdida del control sobre el patrimonio empresarial. “Además protege a los administradores de tener que hacerse responsables personales de las deudas de la empresa”.
Requisitos para la Solicitud de Preconcurso
Para solicitar el preconcurso, es necesario que la empresa haya iniciado negociaciones para la refinanciación de deudas o la búsqueda de acuerdos de pago con los acreedores. «El proceso requiere un compromiso activo por parte de la empresa para solucionar sus problemas financieros. Es un salvavidas, pero hay que saber usarlo», apunta Peñas de Pablo. “Por eso es tan importante ser un experto en la materia o contar con un buen asesoramiento, como el que ofrecemos en SRP”.
Beneficios del Preconcurso
El preconcurso proporciona tiempo adicional a las empresas en dificultades financieras para buscar soluciones sin la presión de declararse en concurso de acreedores. Además, protege ciertos activos clave con el objetivo de mantener las operaciones comerciales en marcha. “Este punto es muy importante, porque siempre será más fácil que consigamos salir del bache si nuestra empresa puede seguir adelante con las actividades que realmente le generan beneficio”.
Suspensión de ejecuciones en el Preconcurso
El preconcurso incluye la suspensión de ejecuciones judiciales que afectan a bienes necesarios para la operatividad de la empresa. Esta suspensión se lleva a cabo a través de una solicitud presentada ante los juzgados correspondientes.
Tratamiento de las garantías reales y plazos
Las ejecuciones de garantías reales, como hipotecas sobre activos esenciales de la empresa, se suspenden durante el periodo del preconcurso. «La suspensión de estas ejecuciones es vital para mantener los activos fundamentales», explica Peñas de Pablo. “Por eso es crucial solicitar el preconcurso dentro de los dos meses posteriores al reconocimiento de la insolvencia”.
Elegibilidad para el Preconcurso
El proceso de preconcurso solo puede ser iniciado por el deudor, en contraste con el concurso de acreedores, donde pueden intervenir los acreedores. «Es una medida proactiva que depende de la acción del deudor para iniciar negociaciones con los acreedores», comenta Peñas de Pablo.
Finalización del Preconcurso
El preconcurso termina con la resolución de la insolvencia, la firma de un acuerdo de refinanciación, o la presentación de una solicitud de concurso de acreedores. «Es una oportunidad para la recuperación o reestructuración financiera de la empresa», concluye Peñas de Pablo.
“El preconcurso de acreedores representa una opción estratégica para empresas en situaciones financieras complicadas, proporcionando un marco para la negociación y reestructuración de deudas en un entorno protegido”, resume Peñas de Pablo. “Esto puede ser fundamental para evitar consecuencias más severas y facilitar la recuperación o el ajuste financiero de la empresa”.




